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martes, 21 de agosto de 2018

Indefensión y Depresión




La indefensión aprendida es un estado mental en el que somos incapaces o no queremos resolver un problema, a pesar de disponer una solución viable a nuestro alcance. Sucede cuando el cerebro llega a la conclusión de que no podemos controlar las situaciones problemáticas. La depresión induce una indefensión aprendida qué puede reaparecer en el futuro si re caemos en la depresión. La indefensión aprendida nos enseña dejar de intentar ayudarnos a nosotros mismos, incluso cuando podríamos hacerlo, aprender estrategias nuevas para prevenir las recaídas, incluso cuando dichas estrategias existen. Es una más de las múltiples mentiras que la depresión nos obliga a creer.

Sin embargo, al igual que aprendemos la indefensión, podemos desaprendela. Podemos empezar a sustituir la indefensión aprendida por la defensa aprendida. La ciencia ha demostrado que podemos forjar acciones neuronales nuevas en la zona del cerebro que procesan el dolor emocional, lo que nos permita reconocer nuestra propia indefensión y sustituirla por una forma de pensar más constructiva y una conducta orientada a ayudarnos.

Una vez que identificamos y entendemos los hábitos de indefensión en los que caemos durante los episodios depresivos, podemos cuestionarlos y modificarlos, para sustituirlos con nuevas conductas de defensa que nos permitan resolver problemas depresión. Si desaprendemos la indefensión aprendida, podemos activar la fuerza interior que necesitamos para tomar las decisiones que nos permitan escapar del círculo vicioso en el que nos sumen la indefensión y la depresión

Elisha Golstein
Desaprender la indefensión
Descubre la felicidad con mindfulness- Editorial Paidos (2016)


Consultas sobre talleres o atención psicológica
Mail: blanco.fernanda@hotmail.com
whatsapp: 15 67870730



lunes, 29 de mayo de 2017

Practique sentirse seguro

Viviendo Mindfulness
A nuestro cerebro la encantan los acrónimos, porque son fáciles de recordar. SAFE (seguro, en ingles) es un breve ejercicio  de compasión hacia uno mismo que puede sacarnos del piloto automático en un momento difícil, transformar la relación que mantenemos con las emociones, ayudarnos a averiguar qué necesitamos en ese momento y conectarnos con la humanidad común que subyace a nuestras dificultades. Integra todos los componentes de mindfulness, la amabilidad y la conexión con la comunidad. Empiece  por practicarlo en momentos de relativa tranquilidad, para acostumbrase. Luego, póngalo en práctica en situaciones más difíciles y úselo como pausa para la compasión hacia sí mismo. Le ayudara a serenar la mente acelerada, a calmar el sistema nervioso y a abrir la mirada a un corazón más sabio.

Consta de cuatro pasos:

S – Suavizar.
A-  Aceptar.
F – Focalizarse en la sensación.

E – Expandir la consciencia
.

Suavizar la emoción (S)
Si siente estrés, ansiedad, vergüenza, tensión, ira o miedo, el primer paso consiste en detenerse unos momentos y reconocer con suavidad la emoción. Por ejemplo puede decirse. “Ah, siento ira” o “Si, siento vergüenza” o, sino le viene a la mente el nombre de ninguna emoción, puede pensar: “Tengo una sensación pesada y sombría en el pecho”. Así, puede introducirse en el espacio que  hay entre el estimulo y la respuesta, y en el que habitan la elección, la flexibilidad y posibilidad. Una manera de suavizar la emoción consiste en combinarla con la respiración. Por ejemplo: “Inspiro, me abro a la vulnerabilidad; espiro, la suavizo”

Aceptar la emoción (A)
Aceptar tal y como es, sin resistirse ni aferrarse a ella.

Una de las causas más habituales del bloqueo emocional es la necesidad que siente el cerebro de resistirse, alejarse o aferrerarse a la emoción difícil. Una vez que hemos suavizado la emoción, el siguiente paso consiste, sencillamente, en preguntarnos: “¿Puedo aceptar la emoción tal y como es? Se trata de un giro de ciento ochenta grados y es mindfulness en estado puro. El proceso de aceptar o de estar con lo que hay en este momento amplia el espacio de conciencia en el que moran la elección y el descubrimiento. Hay personas a quienes les resulta más fácil si lo combinan con la respiración y se dicen: “Respiro, acepto; espiro, dejo marcar”


Focalizarse en la sensación (F) que genera la emoción y descubrir la necesidad
Ahora que ha aceptado la emoción, dispone del espacio necesario para centrarse en ella. Elija “focalizarse” en ella desde una conciencia curiosa y amable. Así saldrá del estado de evitación que se asocia a la depresión y pasara a un estado de acercamiento, mas asociado al bienestar. Intente determinar en qué punto del cuerpo se halla, cuan grande es, que contorno tiene o, incluso si tiene color. Así podrá lanzar la pregunta: “¿Qué cree esta emoción? ¿Cree que usted no merece amor, que las cosas no cambiaran nunca, que adolece de algún defecto fundamental? Cuando haya respondido, hágase otra pregunta. “¿Que necesito ahora”?
¿Quizas necesite sentirse amado y seguro. Entonces dígase: “Me deseo amor, me deseo seguridad, etcétera. (…) Cuando empiece a vincularse de este modo con la emoción, dejara de sentirse tan identificado con ella, tomara perspectiva y se sentirá liberado.



Expandir la consciencia para que incluya a todas las personas que experimentan esa misma dificultad (E)
La sensación de vulnerabilidad es una experiencia profundamente humana. Entender esta experiencia compartida de humanidad es crucial para poder practicar la compasión hacia uno mismo. Ampliar la consciencia para que incluya a todas las personas que experimentan la misma dificultad que usted le saca del ensimismamiento en que se encuentra y le lleva a cultivar la conexión con los demás … En este punto entendemos que no estamos solos y que en este mismo instante hay miles, sino millones, de personas que experimentan la misma emoción. La “E” de SAFE es la que nos inspira a conectar con el resto de la humanidad. En este paso, también podemos incluir lo que hemos aprendido en la “F” y enviarlo al exterior: “Deseo que todos nos sintamos amados, deseo que todos nos sintamos seguros”, etc.

La compasión hacia uno mismo no existe en el vacío. Solo es posible en relación con un momento de sufrimiento. SAFE es una pausa completa de compasión a uno mismo y actúa como antídoto en momentos difíciles. Si la practica, logrará libertad, descubrirá cosas de sí mismo y experimentara auto-compasión a partir de la vulnerabilidad y las dificultades, al tiempo que despertará en su interior una sensación de conexión con lo exterior que le conducirá a la curación.

ELISHA GOLDSTEIN
Del libro Descubre la felicidad con mindfuness
Paidós


Si te interesa profundizar en el tema de Minfulness y Compasión conectanos via mail










viernes, 9 de septiembre de 2016

Paciencia divino tesoro



No es ninguna novedad que hemos crecido en una sociedad que lo quiere todo ahora: por esto esperar les parece, a muchas personas, una actividad insoportable. Sin embargo, la impaciencia es, en cualquier contexto, uno de los principales obstáculos para desarrollar la maestría porque, cuando somos impacientes, nos sentimos inclinados a abandonar. Por eso, una de las mayores habilidades que podemos desarrollar —y que nos servirá en todos los ámbitos de nuestra vida— es la paciencia.

La paciencia es esa tranquila voz interior que te susurra «ve poco a poco», dejando espacio a lo que está aquí. Gracias a ella, empiezas a entender que este es el momento que tienes al alcance de tu mano y que es importante que estés presente en él, puesto que es el momento en que estás viviendo tu vida.

Algunas experiencias comunes de impaciencia:

• En medio del tráfico.

• Cuando estas esperando el transporte público.

• En la cola de un supermercado o de un cajero automático.

• Descargando una aplicación.

• Cuando habla otra persona y esperas tu turno para intervenir.

• Aguardando una respuesta por whastapp o correo electrónico.

• Cuando alguien no te entiende.

• En compañía de algunas personas.

• Cuando un niño tiene una rabieta.

• Intentando dormir

¡Practica!
Lo más maravilloso del ejercicio de la paciencia es que transforma todas experiencias de nuestra vida cotidiana —las que menos nos agradan— en oportunidades para practicar y crecer. Esto se parece a un estupendo truco de magia. Dedica unos momentos a pensar en todas las ocasiones a lo largo del día en las que sueles mostrarte impaciente.

Cuando empieces a reconocer en qué momentos la impaciencia irrumpe en tu vida cotidiana, quizá descubras que es una experiencia sentida en el cuerpo como, por ejemplo, una opresión en el pecho o tensión en los hombros o el rostro. También puedes percibir una secuencia de emociones y pensamientos reactivos. Asimismo, advertirás que la impaciencia tiene un periodo de vida limitado y que, como el resto de las cosas, aparece y desaparece de manera natural. Si miras a tu alrededor, verás que no eres el único que se esfuerza en ser paciente. La experiencia de no sentirse a merced de la impaciencia resulta empoderadora. Todos podemos desarrollar más paciencia y experimentar la sensación de libertad que está ahí siempre.

El manual del mindfulness
Autores:  Bob Stahl & Elisha Goldstein
Fuente: Blog Editorial Kairos

Fotografía: Tute